Ciudad de México. - La figura de Martín Esparza Flores, quien por años ha sido el rostro del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), se encuentra en el centro de una controversia que mezcla la política, los negocios y acusaciones de enriquecimiento ilícito. Lo que comenzó como un liderazgo sindical para defender los derechos de los trabajadores tras la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009, ha derivado en señalamientos de que Esparza ha usado su posición para su beneficio personal y el de un círculo cercano.
La información obtenida revela una trayectoria que ha generado indignación entre los agremiados. De ser un trabajador con un salario de $335.26 pesos diarios, Esparza Flores se ha convertido en socio de la empresa Generadora Fénix. Esta firma, creada tras la extinción de la compañía eléctrica paraestatal, ha obtenido contratos y concesiones gubernamentales, presuntamente para brindar servicios energéticos a la CFE y a los usuarios, pero que, según las denuncias, se han convertido en un negocio lucrativo para el líder sindical.
Un camino de beneficios y privilegios
Los señalamientos más graves giran en torno al uso de bienes de la nación cedidos al sindicato. Un ejemplo destacado es el caso de las instalaciones en la Avenida Salónica, en la alcaldía Azcapotzalco de la Ciudad de México. Esta propiedad, que pertenece a la nación y fue entregada en comodato al SME, ahora está presuntamente subarrendada a la agencia automotriz Nissan Geisha, que la utiliza para exhibir vehículos seminuevos.
Además, el deportivo del sindicato en la zona de Coapa, también en la capital, estaría siendo rentado para eventos sociales y musicales, con las ganancias destinadas directamente a los bolsillos de Esparza y su grupo. Mientras tanto, un gran número de ex trabajadores del SME se encuentran sin empleo y sin los beneficios sindicales que les corresponderían.
Modificaciones estatutarias y control de poder
La situación se agrava con las acusaciones de que Esparza Flores habría modificado los estatutos del sindicato sin el consentimiento de la mayoría de los agremiados. Estas enmiendas habrían extendido el periodo de representación sindical de dos a cinco años, con la posibilidad de reelección permanente, consolidando su poder de manera autoritaria y perpetuándose en el cargo.
Estas acciones, según los inconformes, son características de los "sindicatos charros", donde los líderes se enriquecen a costa de los derechos de sus representados.
La denuncia más reciente por parte de los miembros inconformes es sobre la venta y renta arbitraria de inmuebles del SME, una enajenación de bienes de la que, acusan, solo se benefician Esparza y su grupo compacto.
Peticiones a las autoridades
Ante este escenario, los agremiados del SME han hecho un llamado urgente a las autoridades para que investiguen el presunto enriquecimiento ilícito de Martín Esparza Flores y su círculo cercano, así como la posible complicidad de ex y actuales funcionarios públicos. Piden ser escuchados y que se eviten más violaciones a sus derechos.
La mayoría de los trabajadores afectados ha puesto sus esperanzas en la actual administración federal. Han solicitado la atención de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, con la intención de que se dé una solución a las demandas históricas de los extrabajadores y se esclarezca la situación del sistema eléctrico nacional.

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